A las diez de la noche estábamos todas en el hospital
esperando a que nos dejaran entrar a ver a Yle. Poco después apareció la madre
de Yle, estaba muy triste.
-Hola chicas – nos dijo apenada – Ylenia está muy mal,
los médicos dicen que puede que no se recupere.
-Pero eso no puede ser – dijo Yara sollozando – Yle se
recuperará ella es fuerte verá como se pondrá bien.
Las demás no podíamos ni hablar, solo pensábamos en ver
bien a Ylenia.
-Según volvía a casa se encontró con un chico, creo que
se llamaba Samuel, - dijo la madre de Ylenia – él me ha contado que la iba
acompañar a casa, se pararon en un semáforo que estaba en rojo, cuando este se
puso en verde empezaron a cruzar, pero un coche se atravesó atropellando a
Ylenia y levantándola por los aires, él se pudo retirar.
-¿Y dónde está ahora Samuel? – pregunté yo
-Se ha tenido que ir a casa, no quería preocupar a sus
padres, después de contar lo sucedido a la policía se ha marchado – contestó
-¿Y el hombre del coche se sabe quién es? – preguntó esta
vez Rebeca
- Si, iba borracho, lo cogió la policía poco después del
accidente.
- ¿Y sabéis algo de él? – volvió a preguntar Rebeca
-No, ahora mismo solo pienso en que mi hija se recupere.
Chicas iros a casa, mañana venís a ver a Yle, debéis descansar.
-De eso nada – contestemos todas a la vez – Nos
quedaremos esta noche mínimo.
Pasemos toda la noche en el hospital, sin recibir noticias
de Yle, tampoco nos dejaron entrar a verla, lo que nos hacía sentir más
preocupadas aún.
Al día siguiente en la mañana se acercó un médico a
nosotros:
-Hola chicas, me han dicho que vosotras sois las amigas
de Ylenia. Debéis saber que vuestra amiga se encuentra en coma y creemos que no
despertará en varios días, se encuentra grave y no sabemos muy bien que le
ocurre, tiene un fuerte golpe en la cabeza, seguramente la tengamos que operar
– nos dijo.
- No puede ser, tienen que hacer todo lo posible por
favor – dije yo sollozando – Yle tiene que salir de esta.
-El golpe que se ha dado ha sido muy fuerte, pero saldrá
bien de la operación – me contestó el médico – no os preocupéis chicas, ahora
me debo marchar, voy a ver qué tal se encuentra Ylenia, os dejaré ir a verla
antes de que la operen.
Una vez que se había marchado el médico todas nos echamos
a llorar, Yle para nosotras era una gran amiga, y no queríamos perderla,
necesitábamos verla cuanto antes.
A la media hora apareció el médico, este nos dijo que
podíamos entrar a ver a Ylenia, también nos dijo algo más, pero nosotras no le
escuchamos, habíamos salido corriendo a la habitación a ver a nuestra amiga.
Cuando entremos en la habitación fuimos corriendo a
abrazar a nuestra amiga.
Todas estábamos muy tristes, no podíamos ver a Yle así,
tumbada en esa cama, sin abrir los ojos y sin hablar. Llevábamos poco tiempo
sin ella, pero solamente el hecho de saber que nos podría dejar en muy poco
tiempo nos horrorizaba, no lo veíamos posible.
-Yle recupérate por favor tienes que salir de esta tu
eres fuerte – dije yo
-¿Sabes qué, Yle? Pronto estarás tan feliz como siempre,
además seguro que Samuel te está esperando – dijo Rebe
- Y tú no le dejarías esperar mucho, es muy guapo y ayer
estabas muy contenta con él. – esta vez fue Yara la que habló
- Y no solamente por él, nosotras también te queremos y
queremos que todo sea como antes, sin ti no seríamos las mismas. – dijo Yasmina
En realidad nada no sabíamos si Yle nos oía o no, pero
teníamos esa esperanza, y la debíamos animar, quizá ella escuchaba todo lo que
ocurría a su alrededor y lo mejor era animarla.
-Nunca os abandonaré. Las Live no serían lo mismo sin mí
y lo sabéis – dijo de repente Yle.
Todas nos quedamos estupefactas, Yle había salido del
coma, rápidamente nos abalanzamos todas sobre ella y la abracemos.
Yle había escuchado todo, y parece ser que gracias a
nuestras palabras despertó, no nos lo podíamos creer.
- Yle, nunca sabes cuándo sorprendernos – dije yo
emocionada – cuando pensábamos que estábamos a punto de perderte vas tu y nos saltas
con unas de tus bromas.
- He estado escuchando todo lo que han dicho sobre mí, he
escuchado al médico, a mis padres y a vosotras, todos estabais muy mal, pero yo
no era capaz de hacer nada. Sé que ahora me van a operar, yo quería hablar con
alguien para tranquilizaros antes de empezar la operación, y por fin he podido
hacerlo. Chicas vosotras habéis sido las que han hecho eso posible, muchas
gracias os quiero mucho. – dijo Yle emocionada
- Nosotras sí que te queremos, verás como sales de esa
operación en seguida, voy a ir a avisar a tus padres, están muy preocupados, se
llevarán una alegría. – dijo Yara que enseguida salió de la habitación.
Al cabo de unos segundos llegaron los padres de Ylenia,
abrazaron a su hija fuertemente mientras nosotras salíamos de la habitación,
deberíamos dejarlos solos un rato.
Minutos después los médicos sacaron a Yle de la
habitación, en el pasillo nos dejaron desearla verla por última vez antes de
operarla. Sabíamos que la operación saldría bien así que decidimos irnos a casa
para cambiarnos y descansar un poco antes de poder volver a verla.
Continuará...